Una vez instalado WordPress, llega el momento de adaptarlo a nuestras necesidades configurando su aspecto visual y añadiendo nuevas funcionalidades para convertir nuestra página web en una herramienta útil para conseguir nuestros objetivos. Tenemos a nuestra disposición dos herramientas para acometer con éxito esta tarea:

Plugins

Los plugins permiten añadir todo tipo de nuevas funcionalidades. Existen miles de ellos en el repositorio oficial de WordPress que podemos instalar con un par de clics directamente desde nuestro panel de administración. La primera respuesta que solemos encontrar cuando buscamos la forma de hacer algo en WordPress: «Hay un plugin que lo hace» y suele ser cierto. Esto a primera vista parece una gran ventaja, pero puede convertirse en un problema fácilmente.

Cada plugin instalado aumenta el consumo de recursos y ralentiza nuestro servidor, además es posible que incluya otras funcionalidades que no necesitemos, sin hablar de la necesidad de seleccionar entre muchas opciones viables. Por ejemplo Woocomerce necesita 256MB de memoria (WordPress puede funcionar con 40MB), pero lo necesitamos si queremos una tienda online. Sin embargo, si no vendemos productos físicos, Easy Digital Downloads puede ser una opción más conveniente al evitarnos las complicaciones relacionadas con la gestión de envios. Y este es un caso sencillo, con pocas variantes.

En otros casos como optimización, seguridad, generación y gestión del contenido, creación de formularios, interacción con servicios de terceros y un largo etcétera suele ser mucho más complicado hacer la mejor elección dado el gran número de competidores presentes.

Temas

Los temas nos permiten cambiar el aspecto visual de nuestra web.  Aunque es habitual referirse a ellos como «plantillas» o «diseños», un tema de WordPress es mucho más, nos permite también incorporar todo tipo de funcionalidades, actuando en este sentido es casi como un plugin. Dicho de otra forma un tema puede ser visto como una combinación de «plantilla» + «plugin».

Entonces, si un tema permite añadir funcionalidad a WordPress ¿para qué necesitamos plugins? La respuesta es simple, si separamos las funcionalidades del aspecto visual, podemos «renovar» nuestra web muy fácilmente (visto de otra forma, para hacer una reforma no necesitamos reconstruir nuevamente nuestra casa).

Por otra parte, si hacemos el diseño teniendo en cuenta las funcionalidades que deseamos,  como regla general obtendremos un resultado mucho más eficiente, casi como un desarrollo a medida. Suele ser el caso de temas orientados a nichos concretos por ejemplo mercado inmobiliario o restauración. En algunos casos estos temas pueden incluir implementar estas funcionalidades mediante plugin propios o de terceros. Al instalar el tema, estaremos instalando y configurando estos plugins como parte del proceso, con lo que ahorramos tiempo y esfuerzo.

¿Qué tema y/o plugin debo instalar?

No existe una respuesta válida para todos los casos, todo depende de cuales son nuestros objetivos. Yo sigo una regla básica, instalo el mínimo de componentes necesarios para obtener las funcionalidades deseadas.

Aunque existen numerosos análisis y comparativas, escoger los plugines mejor valorados de cada categoría no es una garantía, incluso es posibe que no sean compatibles entre sí. En cualquier caso estas comparativas pueden ser un buen punto de partida, para lograr nuestros objetivos.

En las siguientes entregas, iré comentando los módulos que suelo utilizar y los motivos por los que he tomado esas decisiones.

¿Módulos gratuitos o de pago?

Sobre este punto hay cierto consenso generalizado en inclinarse por módulos de pago, pero  ¿vale la pena pagar, cuando podemos obtener gratuitamente la misma funcionalidad? La respuesta como siempre, depende de nuestras necesidades y capacidades.

Si encontramos un módulo gratuito adecuado, nada nos impide utilizarlo. Solo debemos tener en cuenta que estos módulos se ofrecen tan cual, sin garantias y sin soporte o con un soporte limitado. La necesidad de soporte es uno de los aspectos que pueden decantar la balanza hacia la versión de pago.

Aunque es habitual que las versiones de pago ofrezcan más funcionalidades, en mi opinión ese es un factor secundario, ya que partimos de la base que la versión de pago nos ofrece todo lo necesario y no necesitamos  más. Sin embargo es bastante frecuente que necesitemos pagar para recibir actualizaciones y este es un punto muy importante. Es imprescindible tener nuestro software actualizado para estar protegido frente a errores y vulnerabilidades conocidas y por otra parte acceder a las mejoras introducidas en cada versión. Por tanto este es otro aspecto que inclina la balanza hacia los módulos de pago.

El último punto a tener en cuenta es que el autor de un módulo gratuito puede en cualquier momento abandonar el proyecto. Algo así es mucho menos probable en el caso de módulos de pago con una cartera de clientes que motivan y financian su desarrollo.

Teniendo todo esto en cuenta la situación más habitual es que tengamos una mezcla de módulos gratuitos y de pago en nuestra web.

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